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Enfermedad de Alzheimer

Publicado por en 7 Feb, 2019 en blog | 0 comentarios

ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia entre las personas mayores. La demencia es un trastorno cerebral que afecta gravemente la capacidad de una persona de llevar a cabo sus actividades diarias.

En este blog vamos a facilitar enlaces de interés para conocer más sobre la enfermedad.

Un pequeño relato

Abro los ojos, me levanto, me lavo la cara, deseo muchas veces que esto sea un sueño, pero no lo es, esta es mi vida y mi realidad. Me levanto, miro a través de la ventana, cojo un lápiz y un papel y recuerdo esa pesadilla hecha realidad. Hace poco más de dos años una persona de mi pueblo me contó que mi madre era conocida como la loca del pueblo. Ese día no pude hacer otra cosa más que llorar y llorar. Mi madre era una persona maravillosa a la que yo admiré y amaré el resto de mis días aunque ya no esté conmigo.

Me llevó tiempo comprender como podían llamar así a una persona que padecía Alzheimer, pero tras varios meses, acepté que las cosas no eran fáciles y que la ignorancia hace llamar loco a la gente que no tiene un comportamiento considerado como normal.

Todo esto me lleva a escribir, a expresar lo que siento, a sacar los sentimientos fuera de mí porque me nublan, me invaden y ocupan un gran espacio en mi mente.

Tristeza, angustia, impotencia…

Me considero una persona extrovertida, amiga de mis amigos, risueña, soñadora, empática, pero desde hace un tiempo atrás estoy sintiendo en mi cuerpo cosas extrañas.

La semana pasada me desperté al lado de mi marido, nos miramos, sonreímos. Ambos nos levantamos y nos entregamos nuestro regalo. Cada 20 de enero celebramos el aniversario de nuestro primer beso. Él me regala una rosa blanca y yo le regalo un clavel rojo.

Seguimos con nuestra rutina diaria, me vestí, me peiné, me maquillé y me despedí de él con un beso. Extrañado, me pregunto dónde iba y le respondí que me dirigía al trabajo. Me recordó que hacía meses que estaba jubilada.

Que despiste más tonto, me sentí inútil…

Ayer se me quemaron las lentejas ¿a quién no le ha pasado alguna vez? Mi vecina, toda asustada, entró en casa para avisarme que olía a quemado desde la calle, que si estaba idiota dijo, que ya era la tercera vez que me pasaba en poco tiempo. No recordaba que nunca antes se mi hubiese quemado la comida. Me sentí inútil de nuevo…

Algo me lleva a escribir otra vez; hoy he escuchado música. La música remueve sensaciones dentro de mí, las lágrimas recorren mis mejillas, bailo, bailo sola, miro fotos del pasado ¡qué feliz he sido! ¡Quiero seguir disfrutando de esta vida!

Leo y leo lo que escribo y ni yo misma me acuerdo de haber pensado así antes, ni siquiera haber escrito estas líneas…

¿Recuerdas la primera frase de esta historia? la acabo de leer y no consigo recordarla, me siento inútil.

Vienen a mi cabeza imágenes del pasado, en mi mano un café intenso, ese aroma me traslada a mi trabajo donde conocí a tantas personas y personalidades. Gente sin nombre pero gente auténtica. Y… ¿tan importante es saber el nombre de

las personas? El nombre nos diferencia pero la mirada, la sonrisa y nuestros gestos nos hacen únicos. Mi madre al final de su enfermedad no recordaba mi nombre pero cada vez que nos mirábamos a los ojos ella dibujaba una gran sonrisa en su cara. Paseábamos juntas y cuando me iba me decía ¡Cuídate bonita, cuídate mucho! Olvidó mi nombre, pero nunca olvidó quererme.

Me acuerdo de mis hermanas, ¡que guapas son!, de pequeñas lo pasábamos bien juntas, yo les contaba mis chistes malos y ellas se morían de risa. Ahora les sigo contando chistes y ellas me dicen que si no tengo más repertorio. No recuerdo habérselos contado antes.

Me despierto, me visto, me peino y me maquillo. Me voy a trabajar. Me despierto, me visto, me peino. Hago la comida, huelo a quemado… Escucho música, la música me relaja.
Bailo.

Me despierto. Un hombre me regala una rosa blanca y un clavel rojo. Me dice que la rosa me la puedo quedar, el clavel puedo olerlo pero debo devolvérselo. Ese hombre despierta en mi ternura y cariño, y por ello lo abrazo.

La verdad es que me siento feliz, nada más me importa…¿estoy loca? Puede ser, mi madre también decían que lo estaba y era una mujer maravillosa.

La mejor experíencia

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